Uno de los rincones más espectaculares de la naturaleza de Canarias corre peligro de desaparecer por un periodo de tiempo indeterminado y ya apenas se parece a lo que era hace solo diez años. La acumulación de piedras y grava como consecuencia de las lluvias y los desprendimientos, en un proceso natural, ha sepultado la Cascada de Colores, uno de los rincones más emblemáticos del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente, en La Palma.
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Veamos en que queda el respeto a la naturaleza cuando colisiona con el turisteo y el negocio