Cuando le apresaron, el 24 de junio de 2006, en el aeropuerto de Karachi, pretendía volar a Barcelona con una carga de 12 kilos de heroína de una pureza del 94%. Según la ley paquistaní, si la cantidad de droga aprehendida es superior a 10 kilos, la condena no podrá ser inferior a cadena perpetua, y aunque no hay constancia de que ningún europeo haya sido condenado a muerte, la pena capital pende sobre su cabeza como una espada de Damocles.
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