Durante toda la madrugada llovió. Los primeros rayos de sol se reflejaron en los charcos formados entre adoquines. El suelo era un espejo que devolvía la imagen gris del cielo dominical. La llovizna reapareció de forma intermitente a través del cielo encapotado. De vez en cuando, un rayo de sol se filtraba, pero pronto volvían las nubes. Los primeros votantes salieron a la calle armados de paraguas. La afluencia no era escasa. En los barrios obreros se veían colas a las puertas de los colegios electorales. La presencia de mujeres era mayor...
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