La esperanza ya se anuncia en cada lucha y se llama insubordinación, solidaridad y conciencia colectiva: en el conflicto por la vivienda; en la resistencia de los estudiantes frente a la pretensión de la UE de convertir las Universidades en fábricas de precariedad o escuelas de élites, sometiendo la producción de conocimiento a criterios mercantiles;en la reemergencia de las redes de colectivos que rompen el silencio de la exclusión, las respuestas antifascistas a las bandas neonazis. El 1º de Mayo debe volver a ser nuestro: reclama las calles.
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