#9 Oltra hizo e impulsó infinidad de cambios a todos los niveles. Hizo cosas, te guste o no te guste.
Por otro lado, quien decide si debe "vivir del cuento" son los electores y los ciudadanos de Valencia.
Ah, una alcaración: que no esté todo el día dando el coñazo por aquí no significa que no tenga claro que estoy hablando con uno de los mayores defensores de los mataniños sionistas.
#8 Apellidido y nombres propios son cosas recientes, de menos de 5 siglos, se inicia con la llegada del renacimiento y se estabiliza ya con la ilustración...
Antes de estilaba el numeral y el gentilicio o como mucho la profesión, cuando se tenía una, o un apodo que remarcara una característica física o defecto, que en contadísimas excepciones era heredado.
El nombre familiar o apellido era un lujo al alcance solo de nobles, y se usaba con fines jurídicos y políticos, no especialmente identitarios.
#9 Eso las nobles, las demás eran simples ordinales (ordinarias) sin más
#9 hay un exploit que puedes contestar a un comentario de alguien que te tiene en ignore
Escribes #-9-#-9 (quita los - ) y ya
Puedes leer los comentarios de un envío en una pestaña de incógnito del navegador y contestarles usando el exploit sin necesidad de quitar el ignore. O lo quitas y pones.
Lo que le jode a Harkon es que alguien use ese truco con él, pero está claro que el lo conoce, y es de los de poner/quitar ignores para acallar réplicas
A diferencia de España, sí está claro quien tiene la mayoría (50 escaños socialdemócratas frente a 23 de los liberales y 16 de los moderados) y quien gobierna, Mette Frederiksen.
Y lo más relevante, las políticas de inmigración objeto de esta noticia son exactamente las que Mette Frederiksen llevaba en su programa y por la que fue votada por los socialdemócratas daneses.
#9 El Lidl llevan un año y pico, y MediaMarkt también. Y ADIF en los paneles de información de las estaciones de Cercanías.
Bien usado es útil para que no haya errores de precios y no se desperdicien un montón de pegatinas. Las pantallas de tinta sólo consumen al actualizar.
Por otro lado, quien decide si debe "vivir del cuento" son los electores y los ciudadanos de Valencia.