Que sí, que está mujer se merece lo que le pase, pero tampoco es para regodearse con la pobre mujer que solo quería lo mejor para su familia y prosperar aunque fuera a costa de su propio pueblo.
Pues funciona perfectamente, porque su cometido es que el ciudadano se sienta culpable de la situación del medio ambiente, y nos convence de que si esto se va a la mierda es porque somos unos guarros.
En vez de darnos cuenta de que lo que realmente está jodiendo el medio ambiente son las políticas degeneradoras de los gobiernos que no quieren regular leyes realmente efectivas contra los grandes contaminadores, que al final son los que les pagan la fiesta.