Hubo un tiempo en que religión, ciencia y arte estaban unidos.
Los libros sagrados, catedrales góticas, pirámides, Stonhenge, etc, son obras de arte objetivo.
El artista plasma lo que quiere comunicar, y de qué manera. Todo es matemático y no hay otra interpretación, ya que no puede haberla.
Si cogemos un libro de física o química, no nos quedará ninguna duda de lo que el autor quiso transmitirnos. Todos pillamos el significado según nuestro grado de atención, preparación, etc.
El arte objetivo es lo mismo, pero en vez de leerlo con la cabeza se ha de leer, comprender desde la emoción.
Cabría comparar a Jesús a cualquier hombre que, rozado por una de las verdades mágicas, deja de separar pensamiento y vida, quedando así en medio de lo que le rodea y convirtiéndose en enemigo de todos.
Quien se dice no a sí mismo no puede decir sí a Dios.
Si las Iglesias y los sacerdotes de Cristo fueran como él mismo, sobrarían los poetas.
El éxito o fracaso de esta interesante idea, reside en escoger bien a tus compañeros de cuenta.
En la mentalidad española nuestra, cuna de grandes y pequeños Lazarillos, pícaros amigos todos del dinero, y dicho esto con todos mis respetos, podría funcionar pero con una pequeña variante.
Cuenta común con acceso sólo a tu dinero. Imaginad 10000, 100000 sueldos haciendo piña, lo que podría salir de allí. Por soñar...