Duró una hora y 47 minutos. No fue un informe: fue una prueba de resistencia. El récord no es anecdótico. Es sintomático. Cuando un presidente necesita casi dos horas para explicarse, no está informando: está ocupando territorio. Si lo sabremos… El llamado “Estado de la Unión” terminó siendo el estado del ego. El Congreso dejó de ser un contrapeso institucional y se convirtió en gradería. La democracia como teatro; la rendición de cuentas como espectáculo.
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