Hace un año, la guerra que el presidente Bashar al Assad parecía haber ganado dio un giro inesperado. Una fuerza rebelde había irrumpido desde Idlib, una provincia siria en la frontera con Turquía, y avanzaba hacia Damasco. Dicha fuerza era liderada por un hombre conocido como Abu Mohammed al Jolani y su grupo miliciano, Hayat Tahrir al-Sham (HTS). Pero ese era un nombre de guerra que evocaba las raíces de su familia en los Altos del Golán, las tierras altas del sur de Siria que Israel ocupó en 1967 y posteriormente anexó.
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