«A mí un policía municipal me ha llegado a amenazar con pegarme un tiro si no le pagaba el dinero». El «dinero» al que se refiere Pedro Provencio Martín, un empresario que lleva trabajando 30 años en la hostelería de la capital, son las 'mordidas' que le pedían intermediarios de funcionarios y policías municipales. Los primeros, por agilizar la licencia de apertura de unos de sus locales de copas, 'Chaplin', en Carabanchel; los segundos, para que sus otros establecimientos «estuvieran vigilados», para «que no les pasase nada».
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