La víctima había solicitado "sin éxito" un cambio de celda. El procesado partió la escoba en dos mitades y se la clavó en numerosas ocasiones por el cuerpo intentando atravesarlo por el cuello y el abdomen. Como consecuencia de la agresión, la víctima sufrió múltiples heridas en el cuello, cara y tórax, además de "empalamiento en el cuello". Para ocultar lo que había sucedido, el acusado limpió las manchas de sangre, se cambió de ropa y se duchó y más tarde arrojó las ropas manchadas de sangre al patio a través de la ventana
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