En las últimas semanas, las parroquias valencianas han disparado las ventas de tapices con la imagen del niño Jesús. Unas doce mil estampas ya cuelgan de los balcones en pueblos y ciudades de toda la Comunitat Valenciana. Y la cifra va en aumento. Se venden en las parroquias a un precio de entre 10 y 20 euros y su objetivo, aunque no declarado, es contrarrestar la proliferación de los muñecos de Santa Claus. Al hilo del progresivo fundamentalismo religioso, la comunidad católica se ha movilizado y la guerra de símbolos está en la calle.
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