El que un maestro de primer año de secundaria con cerca de 50 años de edad se pinte el pelo de anaranjado y hable a sus alumnos abiertamente de la masturbación y de los métodos para que hagan el sexo y no permitan el embarazado, gracias al uso del condón -"como algo muy natural"-, no es aquí ni siquiera una falta o infracción, sino inclusive una obligación.
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