La infancia de Julio Granda en Camaná tuvo todos los elementos del cuento popular y heroico. Eran siete hermanos con muchas carencias materiales, pero con abundante comida. «No teníamos agua potable ni luz eléctrica. Aun así, éramos felices cosechando la tierra y cuidando del ganado. Comíamos fruta y hasta conseguíamos pescado y camarones», recuerda Granda. Su padre, Daniel Granda, Chucho, era un buen aficionado al ajedrez, aunque había abandonado la práctica del juego.
|
etiquetas: ajedrez , julio , granda , campesino