"Esto me está matando...", murmuró Federer ante los micrófonos mientras el público le aplaudía, agradecido por el gran esfuerzo realizado durante todo el torneo y por todos los años en los que fue él el que se llevaba la copa de campeón. Incapaz de articular palabra, el suizo se retiró unos segundos, se abrazó con un también emocionando Nadal y regresó para hablar antes que el español, ya que no quería tener él "la última palabra", algo que corresponde al vencedor.
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