Cierta vez leí una anécdota de Eamon de Valera. Detenido por haber tomado parte en la revuelta de Semana Santa, cuando los soldados ingleses se lo llevaban, les dijo: -¡Esperen un momento!.-Y quitándose de la boca su pipa favorita la tiró al suelo donde se hizo pedazos. -¿Por qué ha hecho usted eso? - le preguntaron los soldados. -Porque no quiero darles a ustedes el gusto de forzarme a renunciar al tabaco en la cárcel. Yo mismo renuncio a fumar...
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