Para los operadores de telefonía móvil, los más pequeños son una promesa de lo que será su mercado en el futuro: hay en España más de cuatro millones de niños de entre 5 y 14 años, consumidores reales o potenciales. Tres de cada cuatro niños europeos tienen teléfono móvil desde la tierna edad de nueve años. En la mayoría de los casos, el móvil es un regalo de la familia, como una concesión ante su insistencia justificada por un segundo factor: ejercer el control paterno. Me recuerda al modelo de negocio bancario con las "cuentas juveniles".
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