Uno de los mayores problemas que tuvieron que afrontar los nazis yanquis fue Confessions of a nazi spy, protagonizada por Edward G. Robinson en 1939, sobre un agente del FBI que desmantela una red nazi en su país y basada en hechos reales. Kuhn denunció a Warner Bros y reclamó cinco millones por daños y perjuicios, y la película fue censurada. Le quitaron las alusiones a los judíos, no podía quedar patente que los nazis vendían el mensaje de que todo lo malo del mundo, como la guerra que había estallado, era culpa de ellos.
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