Estados Unidos está influyendo en el movimiento separatista de Alberta aprovechando el deterioro de sus relaciones con Canadá. Las recientes reuniones entre la Administración Trump y el grupo independentista Alberta Prosperity Project evidencian un interés en amplificar el malestar provincial. Aunque la secesión enfrenta obstáculos legales y carece de apoyo popular sólido, el debate ya es parte de la estrategia de la Casa Blanca para someter a Canadá a sus intereses y del pulso entre Washington y Ottawa.
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De cualquier manera lo que hace lo han hecho antes otros países. Nos sorprendemos de sus acciones, pero lo que me sorprende a mí es que a estas alturas seamos tan simplones como para no darnos cuenta de que esa siempre ha sido la actitud histórica de los países más fuertes.