El Mediterráneo y el Atlántico sepultan embarcaciones fenicias, galeras romanas, buques, carabelas, clippers y goletas que guardan sus propios tesoros, ya sea en forma de restos materiales o por la importancia de su incuestionable valor documental. Desde mediados de los 70, los arqueólogos vienen librando una lucha sin cuartel para que este rico patrimonio sumergido goce de protección.El pasado 10 de marzo, La Junta de Andalucía incoó por primera vez expedientes para para declarar 55 yacimientos andaluces sumergidos Bienes de Interés Cultural.
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