Berlín es una ciudad plana y amplia en todos los sentidos. La cuesta más empinada puede superarse fácilmente en "primera". Salvo los turistas, nadie invade el carril bici, y todos circulamos por nuestra mano. Una vez un guardia me recriminó que circunvalara una rotonda por el carril en sentido contrario. Aprendí la lección. Hay "controles" sorpresa, para ver como vamos de frenos y de luces, además de cubiertas, claro está, y la multa creo que es de 20 euros por ir en malas condiciones.
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