Paguada es uno de los seis activistas hondureños que se han refugiado desde enero en EE.UU., escapando de los abusos que sufren los campesinos que se oponen a la tala ilegal por las madereras que exportan a EE.UU. y El Caribe, según grupos pro-derechos humanos de Honduras.“Me dijeron que los ambientalistas no son buenos para la sociedad”
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