Durante las últimas semanas hemos sido testigos de nuevas variables en los conflictos en torno al acceso a la vivienda. Desde el llamado racismo inmobiliario, práctica que pone de manifiesto, entre otras cuestiones, el poder discriminatorio y xenófobo que ejercen parte de los propietarios de viviendas cuando detectan el origen foráneo de sus potenciales inquilinos; hasta las prácticas de mobbing y acoso que sufren numerosas familias cuando sus arrendadores consideran que ha llegado la hora de obtener mayores beneficios de sus propiedades
|
etiquetas: sindicatos , plataformas , reproducción social , conflicto , ciudad