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Cuando la URSS ganó la carrera hasta la Luna, aunque les fallara una nota de ‘La Internacional’

Tras más de una docena de fracasos, el ‘Luna 9′ logró en 1966 el primer aterrizaje controlado en la Luna y envió las primeras imágenes desde allí.
Mientras los estadounidenses sufrían su particular purgatorio en busca de las primeras fotos próximas del terreno lunar, la Unión Soviética había pasado ya a la siguiente fase de su programa. Esta vez, el objetivo sería descender de forma controlada y poder contemplar el paisaje desde el mismo suelo, no desde lo alto, a través de las cámaras de una nave destinada a estrellarse..

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| etiquetas: urss , luna 9 , luna 10 , 1966
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"Un vehículo capaz de alunizar sería mucho más complicado que las primeras sondas de impacto. La ausencia de atmósfera imposibilitaba utilizar paracaídas. La única forma de frenar era mediante un retrocohete cuyo empuje tendría que ajustarse para que llegase al suelo casi a velocidad cero.
Haría falta un radar altimétrico que midiese la altura de vuelo y un ordenador que regulase el impulso del motor en función de sus indicaciones. Y todo ello tendría que ser autónomo ya que los 380.000 kilómetros que separaban la Luna de la Tierra introducían un retardo de más de un segundo en las comunicaciones. Un segundo de ida y otro de vuelta en el envío de órdenes eran inaceptables en maniobras tan críticas. Ese breve intervalo bastaría para convertir una nave operativa en un cráter más en el atormentado paisaje lunar.

Eso sí, la Luna ofrece una ventaja adicional: con una gravedad seis veces inferior a la de la Tierra, las caídas son menos violentas. Aun así, las sondas en descenso libre como los Ranger impactaban a 10.000 kilómetros por hora.

Los ingenieros soviéticos construyeron su vehículo alrededor de un motor de frenado y sus depósitos de combustible. Fuera, en cajas separadas, se situaba el altímetro, el sistema de orientación y demás equipos electrónicos y de control térmico, ya que sus delicados componentes exigían temperaturas razonables y el calor directo del Sol resultaba un peligro constante.

El objeto que se depositaría en la Luna era una cápsula de forma más o menos esférica, situada justo en la parte superior del vehículo. Iba protegida por un airbag que amortiguase el golpe. Una vez en el suelo, adoptaba una posición vertical, como un tentetieso y desplegaba cuatro “pétalos” que dejaban al descubierto la cámara panorámica. Esta se encontraba a apenas 60 centímetros de altura y ello, combinado con el pequeño tamaño de la Luna, hacía que el horizonte quedase muy cerca, mucho más de lo que vería un astronauta de…   » ver todo el comentario
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Gracias :foreveralone:

menéame