La mujer sufría un «trastorno ansioso-depresivo, consumo perjudicial de alcohol y cannabis, problema social y trastorno de personalidad». Tras la negativa del INSS y la desestimación de su reclamación previa, acudió a los tribunales. En primera instancia, el Juzgado de lo Social nº 1 de Oviedo rechazó su demanda, al entender que su dolencia no podía considerarse definitiva porque «se encontraba en tratamiento y por ello la situación no podía considerarse como cronificada».
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