#1 Deberíamos dejar al mercado hacer su magia, como ahora, que tenemos unos precios de la vivienda equilibrados.
O quizás deberíamos hacer como en 2004-2008, cuando España construía más que Francia, Alemania y Reino Unido juntos y eso hizo que la vivienda fuera baratísima en ese periodo.
Y por supuesto, no caer en la trampa de parar la construcción en seco, como sucedió durante el periodo 2008-2014 y, como consecuencia, el precio de la vivienda se disparó a niveles históricos.
#1 Antes de las calculadoras electrónicas había tablas calculadas, reglas de calculo y calculadoras mecánicas. Las usaban incluso los pilotos militares, que usaban sus reglas de cálculo específicas para calcular donde tenían que dejar las bombas. La calculadora electrónica ha aumentado la fiabilidad y las funciones que puede calcular todo un mismo aparato de tamaño de bolsillo pero las calculadoras ya existían en los institutos antes de la llegada de las calculadoras electrónicas. es.wikipedia.org/wiki/Regla_de_cálculo www.todocoleccion.net/s/reglas-de-calculo-antiguas m.youtube.com/watch?v=LO0El5kJ06s
#1 tanto la calculadora como la IA son herramientas.
La calculadora ha mejorado muchísimo las matemáticas, pero en el momento que te falta esa herramienta, somos incapaces de hacer raíces cuadradas en papel y a muchos les costaría sacar divisiones con decimales de numeros largos.
Si trasladamos eso a la IA, dentro de poco la gente no sabrá redactar textos ni tendrá buena ortografía y no sabrá donde buscar conocimientos de fuentes fiables.
En el momento que no se pueda disponer de la IA, muchos humanos serán disfuncionales.
No digo que tenga que ser malo pero sé, pero en una sociedad muy tecnificada si algo falla se desmorona todo muy rápidamente, habría que investigar e invertir en mecanismos de contingencia.
O quizás deberíamos hacer como en 2004-2008, cuando España construía más que Francia, Alemania y Reino Unido juntos y eso hizo que la vivienda fuera baratísima en ese periodo.
Y por supuesto, no caer en la trampa de parar la construcción en seco, como sucedió durante el periodo 2008-2014 y, como consecuencia, el precio de la vivienda se disparó a niveles históricos.