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El vvvvvino: esnobismo vicisitúdico

Opiniones sobre cómo las catas de vinos y sus precios no corresponden realmente con la calidad de los mismos.

| etiquetas: vino , farsantes , snobismo , don simón , enología
Con el vino hay tanto esnobismo, como catetismo. Y cualquier producto que haya trascendido el ser funcional, para convertirse en algo social peca de lo mismo: vino, comida, bebidas, pintura, fotografía, moda, ...

Sin embargo, de eso, a sugerir que los precios de estos productos se fijan completamente por arte de magia o por cábalas incomprensibles, dicta un mundo. Los precios de estos productos se fijan, principalmente por dos factores: complejidad de la elaboración y demanda de lo elaborado…   » ver todo el comentario
#5 Todos esos factores son ciertos, pero en mi opinión, el factor fundamental es la demanda y ahí tiran la moda y el esnobismo. No tiene sentido que te cobren 15-20 euros por una botella de un vino de un año como el Albariño (y, encima cabezón) si no es por esos factores.
#7 En Rias Baixas, desde luego, influye en gran parte la demanda y la moda que crea una marca como es El Albariño. Y también coincido con que bajo esa marca hay de todo, y no siempre a precios justos.

Sobre que los vinos elaborados con albariño sean vinos del año, también hay que entender que la expresión más popular de ese vino. A mí personalmente los albariños con barrica, que los hay, no me matan porque pierden el frescor. Todo lo más, un reposo sobre lías…   » ver todo el comentario
#9 Totalmente de acuerdo, los Ribeiros son mejores y más baratos que los Albariños, pero (afortunadamente) no están de moda.
#11 Pero es que "lo que te gusta o lo que no te gusta", como todos los gustos, variará y evolucionará con las experiencias que vayas teniendo. Como te dice #4. Y esto pasa con el vino, la comida, la música o el sexo.

Por eso, es muy probable, que lo primero que te guste sea el lambrusco, la pizza, la radiofórmula de cadena 40 y que te la chupen. Va todo muy en consonancia. Y oye, hay gente que se queda con eso y es feliz, no necesitan más. Otros, en cambio, queremos descubrir otras…   » ver todo el comentario
#12 Yo empecé con me gustaran que me la chuparan y he digievolucionado para que me den pellizcos en los pezones. Y que me la chupen, que no hay que renegar de las sanas costumbres del pasado.

Dicha esta tontada, estoy más o menos de acuerdo contigo, pero creo que nada de lo que dices contradice el artículo. Lo que explicabas antes era algo que no hay que dudar: pues claro que hay procesos más complicados para llegar a vinos de distintos sabores. Pero lo que dice el post es que eso NO quiere…   » ver todo el comentario
#14 Picaruelo, estás a un pasito del pegging :-P

Decirte que en ningún momento pretendo contradecir el artículo, porque parte de algo que es real: hay esnobismo en el vino. Pero al caricaturizarlo (por mucho que uses artículos científicos para darle solidez al discurso) no dejas de llevarlo a "puntos extremos" (que es donde está la gracia). Y yo lo que te matizo son "los extremos". Porque si se pretende tomar el extremo como broma me parece perfecto, pero si…   » ver todo el comentario
#15 Estoy de acuerdo en todo. El artículo va sobre esnobismo, y ataco a los extremos porque eso es lo que hace gracia, tal y como dices. Aunque también es una historia con moraleja para que la gente no caiga en las garras de la tontería y pase al tercer grupo de tontos que habrá siempre o, incluso, pertenezcan al segundo grupo y se den cuenta del error. Por otra parte, también tenía un afán de denunciar como totalmente falso lo de los aromas descritos de manera ridícula, no porque la gente lo…   » ver todo el comentario
#16 No he leído otros artículos tuyos, la verdad, así que no puedo opinar y bueno, que la gente clave negativos en menéame es la "tónica" :-| Yo creo que follan poco (pero es un aspecto no contrastado).

Sobre el tema de los aromas y tal. También hay esnobismo, cierto. Pero también hay una realidad. Al final la "cata" ha devenido, con más o menos acierto, es un lenguaje que intenta trasladar sensaciones subjetivas a palabras para poder comunicar una sensación. Está…   » ver todo el comentario
Yo soy el perfecto catador. Solo tengo dos categorías: el bueno (el que me bebo) y el malo (el que no sirve ni para tinto de verano). No soy clasista. La etiqueta no me impresiona lo más mínimo. No me preocupa la procedencia ni si tiene pedigrí. Solo me importa que sepa bien y que mi bolsillo no cruja. Particularmente pagar más de 15-20 euros por una botella me parece estúpido. Un vino caro, carísimo no me va a saber mejor ni me dejará mejores sensaciones. No seré más feliz. Por contra, uno más…   » ver todo el comentario
#4 Es cuestión de entrenamiento, igual que con el oido en la música. La sutileza de detalles no se aprende sino se pone interés y se desprestigia. No solo hay dos tipos de vino, el bueno y el malo como tu dices. ¿Acaso hay solo dos tipos de música la buena y la mala? ¿o dos tipos de comida?
Es cierto que hay mucho esnob ridículo que se lee la etiqueta al mismo tiempo que el precio. Pero también hay mucho cateto que no entiende que alguien sin ser esnob puede disfrutar catando vinos, y encontrar matices que ellos no llegan a detectar por diferentes motivos.
#6 Creo que de lo que se trata (tanto en los vinos como en muchos otras disciplinas) no es de 'el bueno y el malo', sino 'el que me gusta y el que no', lo cual es perfectamente respetable. Pero que te guste sinceramente, no por lo que vale o por otros factores ambientales.
#6 Es más bien lo que disfruto y lo que no disfruto. Tu podrás notar todas esas sutilezas pero yo disfruto con unos y no con otros. Esa es la cuestión. Yo no insinúo que solo hayan dos tipos, sino que yo los divido en dos porque o los disfruto o no.
Yo nunca dejo que un mal vino me estropee una buena cocacola.
Mis colegas y yo hacemos de vez en cuando una "cata" de vinos. Consiste en que cada uno lleva una botella dentro de unos márgenes de precio acordados. Se cubren con papel albal aluminio y las vamos probando y poniendo nota (todo esto con bien de comida, que no somos unos borrachos, eh). Al final, se hace un ranking con las puntuaciones y se descubren las botellas. Nos solemos llevar unas sorpresas del copón, porque casi nunca el vino supuestamente superior es el que más nos gusta, ni mucho menos.
Y es que pocas cosas son más divertidas que ir a un restaurante y leer las abigarradas descripciones de cada uno de los vvvinos. Auténticas obras maestras de la chorradología y, al mismo tiempo, de la literatura de ciencia ficción.

Porque, como pude comprobar cuando seguí investigando, frases como “Polvoriento, con aromas a tiza, seguidos por menta, ciruelas, tabaco y cuero; sabrosa cereza con acentos de roble”…están llenas de chorradas. Y no sólo porque a ver quién puñetas quiere beber algo que SEPA A TIZA. O, ya puestos, que mezcle ciruelas con tabaco.
¡Tanta tontería con el vino ya copón!
Lo que no hay que olvidar es que la enología es una forma de quedar para chuzarse pero en plan cultureta.
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