En Suecia está prohibido comprar servicios sexuales, pero no venderlos. En Holanda, la prostitución se considera un trabajo con derecho a Seguridad Social. En Dinamarca, las meretrices pagan impuestos, pero no tienen derecho a subsidio por enfermedad ni a prestación por desempleo. En España, la prostitución no está autorizada, pero tampoco prohibida, y las trabajadoras del sexo viven en un limbo de alegalidad.
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