No nos engañen, las partículas en suspensión provienen principalmente del tráfico, no del polvo africano. En otras ciudades europeas ante episodios como estos prohíben circular en coche, en favor de la salud colectiva. ¿Estamos locos en Madrid o hay un problema muy generalizado de dependencia del automóvil en la población, empezando por los que gobiernan? Pongan remedio, por favor, nos estamos muriendo de asco, literalmente.
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