El objetivo es salvar la vida de su hermana, enferma del síndrome de Hurler, patología metabólica que deteriora progresivamente el desarrollo mental y óseo, y provoca alteraciones cardiológicas. Esa autorización depende de la Comisión Nacional de Reproducción Asistida, adscrita al Ministerio de Sanidad, y ha sido tramitada por el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) de Alicante, según anunció hoy su director, Manuel Muñoz.
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