La revolución móvil no está sólo en que ya existan más aparatos que personas en el mundo. Tampoco está únicamente en que hasta en los países de menor renta per cápita se esté convirtiendo en un bien mayoritario, a costa de otros consumos. La revolución móvil sigue en marcha y no estará completa hasta que los smartphones se conviertan en un apéndice del humano. Y eso sólo se logrará “dejando de lado” la telefonía móvil.Hay dos piezas claves en este mecanismo que deben encajar a la perfección y funcionar como un solo engranaje.
|
etiquetas: móvil , comunicación , teléfono