Ni China, ni Corea, ni Japón. La citricultura valenciana, que ha vivido siempre volcada a la exportación, mantiene desde hace décadas una gran 'esperanza blanca' por cumplir, que se anunció repetidamente pero parecía condenada a no confirmarse nunca. Se trata de Rusia, el gran mercado por conquistar; un potencial de consumo que acabaría con las crisis, los bajos precios y los ocasionales problemas de excedentes.
|
etiquetas: agricultura , citricultura , mercados , exportación