Los sistemas de diálogos constituyen un problema arquitectónico mucho más interesante de lo que aparentan. Aparecen en contextos aparentemente simples como chatbots de asistencia, así como en entornos notablemente más complejos, como los videojuegos. Cuando abordamos un desarrollo de software, solemos partir de un conjunto de requisitos que rara vez permanecen estables. La diferencia entre un sistema sostenible y una pesadilla técnica suele residir en una cuestión: ¿por dónde es razonable que este sistema crezca en el futuro?
|
etiquetas: programación , arquitectura