Se sigue subsidiando actividades contaminantes para beneficio de unos pocos y en contra de la prosperidad de la mayoría de las generaciones presentes y futuras, mientras se recortan gastos sociales y cualquier promoción a actividades no contaminantes. Argentina no es sólo un ejemplo de las consecuencias económicas y sociales de los crecientes experimentos de la extrema derecha política. También se ha vuelto un escenario dramático para entender hacia donde van las elites gobernantes y el modo en que están condicionando la vida presente y futura.
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...Nunca será culpa del ser humano y del sistema capitalista, nunca lo reconocerán, pero no es una suposición, ya lo estamos viendo.
Hay un sesgo claro con doble intención.