El administrador de la sociedad CPV, Miguel Angel Morillo, acusado de estafar 37,5 millones de euros a unas 2.000 personas en los años 90 mediante la venta de pisos que no llegaron a construirse en Sanchinarro, Las Tablas y Montecarmelo (Madrid), afirmó hoy que lo que decía su jefe 'era palabra de Dios'.
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