Es normal que la aparición de una pandemia como la covid-19 tenga un impacto relevante en la religiosidad de las personas. El confinamiento al que nos hemos sometido durante meses ha interrumpido drásticamente los hábitos que guiaban nuestras actividades, entre ellos todos los ritos religiosos. Y la repetición de rituales, como la asistencia a misas o procesiones, permiten asentar la fe o religión a las que van asociados. Asimismo, la religión puede ser vista por sus fieles como un pilar imprescindible para su relación con los …