#2 Los que están del lado genocida es la Clase Epstein, que lamentablemente son los que dominan los medios de comunicación, esenciales para ver el mundo a larga distancia, y que, es posible, que tengan enganchados por sus fechorías a una buena parte de los amorales que dirigen eso que llamamos occidente. Yo creo que la gente de a pie, salvo tortícolis informativa, no están del lado genocida de la historia. Eso si, para mi gusto hay demasiada tortícolis informativa todavía.
#2 es una pena que los padres no hagan más hincapié cuando educan a aus chicos en qué no golpeen a otras personas, no roben a otras personas y no acosen o violen a otras personas. Los hombres son los causantes de la aplastante mayoría de casos de violencia. Pena que los padres y la sociedad no hagamos un mejor trabajo con ellos.
#22 lágrimas de señoro, el mejor tónico para la piel.
#2 Sí, pero por si me atracaban, no por si me violaban.
Que yo entiendo el afán de igualar todo pero a veces no lleva a nada más que eso, afán.
Mis amigos y yo no nos hemos dicho nunca "avísame cuando llegues a casa", ni "llámame mientras vuelves a casa", ni "yo por esa calle no paso por que los tíos me dicen guarradas desde las puertas de los bares". Mis amigas sí tienen esas conversaciones.
Dejo aparte todas las historias que me han contado de tíos siguiéndolas, de tíos tocándolas en bares y las cosas que se callan durante años por que les da vergüenza reconocer que tuvieron que gritar en medio de la calle para que un tío dejase de acercarse.
Joder, que he visto situaciones en las que mis amigas han acabado a gritos por que varios tíos se negaban a aceptar… » ver todo el comentario
#2 a eso venía yo. Que parece que a los chavales les dicen vete a ese bar chungo y deja la cartera encima de la mesa, o dale un empujón "cariñoso" a ese quinqui de ahí. En fin
#2 En Europa, ya nos estamos poniendo las pilas. Toda planta fotovoltaica algo sería, esta integrando baterías.
Lo de el sector del automóvil ya es otro cantar, es una mafia en Europa, e intentarán todo lo que este en su mano para frenar la llegada del coche eléctrico