Cuando descubrieron que todos los tontos de cada pueblo o de cada barrio, que antes solo había uno o dos y se dedicaban a lo suyo, las tontacadas, podian ocupar concejalías y escaños se jodió todo. Ayudó mucho que las instrucciones ya no tenían que leerlas en papelitos y les llegaban al instante a los dispositivos móbiles aunque alguno tuviera dificultades hasta para la correcta lectura y/o interpretación de lo ordenado.
Mientras, los jefes se dedican también a lo suyo, lo que viene a ser la trincancia. Pero con el ruido que hacen los otros casi ni se nota.
Español y patriota soy yo, que soy un currante que pago mis impuestos y quiero lo mejor para mis vecinos.
Mientras, los jefes se dedican también a lo suyo, lo que viene a ser la trincancia. Pero con el ruido que hacen los otros casi ni se nota.