La fiesta de La Cruz de este año, reducida a un único día de jolgorio, tuvo dos caras en Granada. Una, en los lugares emblemáticos de la ciudad, con miles de personas que llenaron plazas engalanadas para la ocasión, calles y sobre todo bares. La otra, en el extremo opuesto: un ingente botellón puro y duro protagonizado por miles de jóvenes para celebrar así su fiesta personal. Ambas escenas han formado parte de una misma imagen durante los últimos años en Granada. En 2007, por primera vez en mucho tiempo, no hubo lugar para la mezcla.
|
etiquetas: botellon , granada , ayuntamiento , ordenanza , cruces