Seis clásicos de la literatura contemporánea fueron rechazados repetidamente por las editoriales. Algunos como Lolita, de Nabokov o Señor de las moscas, de Golding, por las clásicas razones de sexo y violencia. Otros por razones políticas, como Rebelión en la granja, de Orwell. Otros, por no gustar el estilo, como En busca del tiempo perdido de Proust. Y en algunos casos, como el Diario de Ana Frank, o El Gatopardo, de Lampedusa, porque la editorial no les veía salida comercial.
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Sobre Proust: "no entiendo por qué el menda necesita treinta páginas para describir como se tumba en cama antes de dormir".
Sobre Orwell: "Elegir a los cerdos como la casta dominante ofenderá a mucha gente, en concreto a los que tienen la piel muy fina, como sin duda la tienen los rusos"
Sobre Ana Frank: "es muy aburrido, un deprimente relato de las típicas peleas de familia, disgustos mezquinos y… » ver todo el comentario