En las vastas llanuras que durante el Pleistoceno Superior constituían un ecosistema de estepa fría, conocido como la tundra-estepa del mamut, la escasez de recursos arbóreos presentaba un desafío arquitectónico insoslayable para las comunidades humanas. La solución, emergente de la pura necesidad en un entorno donde los inviernos eran de una brutalidad extrema, se encontró en los esqueletos masivos de los animales más grandes que recorrieron aquellas tierras: los mamuts lanudos. Paper con nuevas dataciones:
open-research-europe.ec.europa.eu/articles/5-198