En su discurso sobre el Estado de la Unión de enero de 2003, el presidente Bush pronunció las dieciséis palabras infames: “El gobierno británico estableció que Sadam Husein trató de conseguir cantidades importantes de uranio en África.” La afirmación fue central en las afirmaciones del gobierno de que Sadam Husein quería tener armas de destrucción masiva y sirvió como base para lanzar la invasión de Iraq menos de dos meses después. La declaración de Bush se basó en un documento de inteligencia que suministró evidencia sobre la compra por Iraq.
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