Los agricultores de las islas sufren cada día más inspecciones y encuentran más complicaciones para pedir una subvención. Siempre falta un papel o un sello, una factura o un documento acreditativo. Las ganaderías de Campos han recibido estos días la visita de hasta tres técnicos para inspeccionar las instalaciones, una labor que antes desarrollaba una sola persona. Lo mismo sucede en las explotaciones agrícolas. La respuesta a tanta burocracia y papeleo es simple: no hay trabajo para tantos funcionarios. Hay más que payeses profesionales.
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