Su rasgo más llamativo era un fenómeno natural: en su fondo, una grieta comunicaba con el exterior, permitiendo que el viento soplara a través de ella. Para los antiguos colonos, este hecho debió de interpretarse como una epifanía del dios de los vientos. El pozo, además, estaba cerrado originalmente por una tapa de piedra volcánica, decorada con la figura de un león de fauces abiertas que servía de asa. La pieza, junto con el resto del material hallado en el interior, confirmó la naturaleza sagrada del lugar.
|
etiquetas: bothros , eolo , pozo ritual , lipari