La partida de ajedrez más bonita que he jugado en mi vida la jugué un marzo de 1999 en un campeonato organizado por mi escuela. En sí misma no tuvo nada de creativa, ni de profunda, ni siquiera de compleja. Simplemente fue una declaración de principios y de amistad en el sitio en que menos lo hubiera esperado. No me había ido del todo mal hasta aquel momento pero cuando vi que enfrente de mí se sentaba uno de mis mejores amigos, me di cuenta de que aquella no iba a ser una partida normal.
|
etiquetas: empresas , comparativas , estrategia , marketing