La falta de personal, de medios y, en ocasiones, las zancadillas que se pone a sí misma sin quererlo la propia Ley de Enjuiciamiento Criminal retrasan los procesos hasta el punto en el que el condenado se puede llegar a beneficiar de lo que se conoce como dilaciones indebidas, que no son más que las demoras de los procesos judiciales por causas ajenas a los acusados. Una circunstancia a la que se agarran los agresores para bajar de grado su condena y que incluso puede ayudarles a cerrar un trato que les libre de entrar en prisión.
|
etiquetas: pederastas , justicia , atasco , impunidad