"Al no haber responsables, nadie se preocupa. Si volviera una pandemia, volvería a pasar lo mismo, quizás peor", lamenta. La indignación se mezcla con el cansancio. "Seguimos sin entender cómo las instituciones pueden mirar hacia otro lado. Es la mayor vulneración de derechos que ha ocurrido en democracia, y parece que no pasa nada. Esa cifra esconde el dolor de miles de familias y la vergüenza de una sociedad que no quiso reaccionar ante una barbarie que nos perseguirá en la historia"
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