En inviernos como este, cuando bajan las temperaturas y llega a caer nieve en buena parte de España (y del hemisferio norte), puede que haya quien se cuestione el cambio climático. Al fin y al cabo, temporales gélidos y húmedos como los presentes, al igual que la borrasca Filomena en 2021, parecen negar su existencia. Porque ¿cómo puede el calentamiento del planeta ser compatible con el frío y la lluvia de estas fechas? La respuesta es que también se ha incrementado la variabilidad de la temperatura, es decir, su varianza estadística.