Aquí.
Hay dos tipos de organización social:
Tipo cerrado, autocrático u oligocrático: deciden los pocos que dirigen.
Tipo abierto o democrático: decide el global de la comunidad (el global de la comunidad dirige).
Desde hace un buen número de años, Menéame está transitando, pasito a pasito, desde el modelo "sitio abierto, donde es el global de la comunidad el que decide y dirige", hacia el modelo en que Menéame es cada vez mas lo que a unos poquitos les gusta, el global de la comunidad no tiene nada que decir, hasta que un día Menéame quedará convertido en un sitio completamente cerrado y privado, un grupo de Whatsapp donde cuatro amiguetes defensores de una ideología muy concreta critican al mundo, sin que el mundo se entere, hasta que un día incluso estos cuatro amiguetes se cansen del grupo de Whatsapp.
Pero esto ha venido siendo hasta ahora, como digo, pasito a pasito. Lo que quiero decir es que esto del registro por invitaciones no es un pasito mas, es un paso gigantesco en la dirección de convertir a Menéame en un grupo cerrado de Whatsapp entre cuatro amiguetes. Si la dirección hubiera dicho directamente "aquí se hace lo que mandan mis cojones", el paso hubiera sido mas pequeño.
En este sentido, Menéame es un microexperimento de laboratorio perfecto para demostrar que, si bien la democracia se inventó como un antídoto contra las dictaduras, autoritarismos y cerramientos, no es que los autoritarismos le ganen al final la batalla a la democracia, es que, por mecanismos para los que verdaderamente no hay cura, la democracia en sí misma tiene una propensión a degenerar y a pudrirse hasta terminar convertida en autoritarismo, dictadura, y gobierno por unos pocos.
Por eso el libre mercado, aunque se inventó para vencer al capitalismo, sin embargo no es capaz de vencerse a sí mismo, y termina degenerando y pudriéndose en capitalismo, es decir, que no es que el capitalismo le venza. El libre mercado funciona contra el capitalismo; lo que no funciona es contra sí mismo, contra su propia degradación natural, termodinámica e incurable.
Así que ya sabéis, es una ley absolutamente universal de la que no escapa ni dios: siempre que alguien nuevo aparece, se sienta en el sillón de director y te dice "vengo a establecer una comunidad abierta con libertad de expresión", dite a ti mismo: "¡huye, insensato!".
Y ya digo que no se trata de culpar a los dirigentes actuales, esta es una ley universal de la que no escapa ni dios, ni siquiera yo mismo, y que comprende también la irreversible degradación termodinámica de las democracias, ya sean políticas, económicas, tecnológicas o de la naturaleza que sean.
Olvídate de intentar hacer entender al ser humano que si hay troles, basta con ignorarlos. Porque en el fondo, el ser humano, el promedio, no es de convencer por la razón, es de convencer por la imposición y la dictadura.
taSanás