#2 Pues esto tampoco tiene desperdicio: "el 1 de diciembre de 2025 acudió a ver el piso Isabel Díaz Ayuso en persona, con su equipo de escoltas."
Como Ana Botella cuando iba a la peluquería con varios coches oficiales, para ella y los escoltas: "(...) la dirigente conservadora protagonizó un vídeo de El Intermedio de La Sexta en el que se la ve llegando a la peluquería. Hasta ahí, nada especial si no fuera porque lo hizo acompañada de toda una comitiva de guardaespaldas y un gran despliegue de vehículos."Fuente
O Gallardón gastando 24,5 millones de euros de dinero público para "arreglar" su despacho del hay-untamiento de 78 m2… » ver todo el comentario
#2 Ajá, claro, por supuesto. Un juicio de intenciones y psicoanálisis de palillo en boca sobre la mayoría de la población mundial en cinco líneas. Así, sin despeinarte. ¿Otro carajillo? Es vegano.
#2 Ha colapsado, pero no solo Mälaga. Otras ciudades grandes también.
Se mantienen gracias a los que tienen casa heredada de su familia y a los inmigrantes que están dispuestos a vivir décadas y décadas en pisos compartidos con una familia por cada habitación. Pero es cuestión de tiempo que simplemente se hundan.
#2 ¡Exacto! ¡Exacto! ¡Ya está bien de bulos contra el Su Excelencia el Jefe del Estado, D. Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios! Los rojos, ateos y masones, perdedores de la Gloriosa Cruzada Nacional que nos libró del Azote Judeobolchevique calumnian al Salvador de la Patria! ¡Arriba España!
#2 El problema es que han anunciado tantas veces una neo-geo fiel a la original, siendo luego unas mierdas que superaba el neorage con facilidad, que tiene cero credibilidad.
#2 Teniendo en cuenta lo que hacen con sus propios trabajadores, tema del que no se habla, no es de extrañarse. La estigmatizacion laboral, social y la aprofobia sistemca en japon es un tema tabu que sigue vigente, si ademas no pasas el pantone se quitan la careta.
#2 Las barbaries de israel eran de sobra conocidas, lo que pasa ahora es que la gente ha perdido el miedo a alzar la voz, y a llamar a las cosas por su nombre.